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Hecho en Argentina. La empresa que exportó 2000 guitarras y contrató gente en plena pandemia

Hecho en Argentina. La empresa que exportó 2000 guitarras y contrató gente en plena pandemia

En medio de la crisis generada por la pandemia de coronavirus, que arrasó con firmas de larga historia y dejó a miles de personas sin trabajo, las buenas noticias se volvieron una rareza. Sin embargo, las hay. La empresa Tevelam, ubicada en Florida Oeste, no solo exportó 2000 guitarras hechas con madera argentina en lo que va de la pandemia, sino que sumó personal para ampliar la producción y atender una demanda que, según aseguran, todavía no llegan a cubrir.

La empresa fue fundada en 1958 por Leonardo Hugo Martellotta y al principio se dedicaba a la comercialización de componentes electrónicos para radio y televisión, pero luego fue incorporando también instrumentos musicales y de audio. "Cuando yo llegué a la empresa, a los 17 años, lo que hicimos fue empezar a importar. Viajé a Japón cuando tenía 19 años con 5000 dólares en efectivo, que nos había dado como crédito un banco, y con ese capital empezamos a crecer", relata a LA NACION Hugo Martellotta, hijo del fundador y actual CEO.

Recién en 2012 las trabas a las importaciones impuestas por el tercer gobierno kirchnerista forzaron a la empresa a buscar alternativas, y decidió comenzar a fabricar y exportar algún producto para compensar la balanza y obtener los permisos de importación. Una vez más, Martellotta se encaminó a Asia y, con la asesoría de un ingeniero de una famosa fábrica de instrumentos musicales japonesa, invirtió más de US$2 millones en maquinaria.

Además, la empresa -que hoy tiene una plantilla de 100 personas- se trasladó de un local de 5000 metros cuadrados a uno de 14.000 y tomó a 40 empleados nuevos. "Empezamos a vender en el mercado local sustituyendo importaciones y también empezamos a desarrollar las exportaciones. Nos dimos cuenta que en la Argentina hay madera muy buena que nos permitía hacer productos de calidad y a un precio muy competitivo", recuerda.

Para las guitarras y los bajos, de las marcas propias Newen y Onas, la empresa utiliza madera de lenga, que trae de Tierra del Fuego en camiones completos que se procesan en Buenos Aires. Y para las baterías, marca Legend, utilizan madera de araucaria que compran en Misiones.

La empresa comenzó a exportar primero a los países vecinos y luego comenzó a expandir el portafolio de clientes gracias a su presencia en exposiciones comerciales en China, Alemania y Estados Unidos. Sin embargo, la exportación más reciente, que llamó la atención del Gobierno y fue incluso celebrada en sus redes oficiales, partió a Nueva Zelanda y tuvo una génesis distinta. Martellotta se fue de vacaciones a ese país con su esposa y se llevó al hombro tres guitarras, que aprovechó para mostrar personalmente en negocios. Terminó enviando a tierra maorí 420 guitarras y 33 baterías solo en agosto.

En total, la empresa exportó en plena pandemia 2000 guitarras a Brasil, Ecuador, Nueva Zelanda, Uruguay, Paraguay y México y está preparando la cuarta exportación a Perú. También exportó baterías, pero menos porque, según dice el empresario, es un mercado que hoy está parado a nivel mundial. Según detalló, las guitarras tienen un valor de exportación de entre US$55 y US$80, y las baterías, de entre US$200 y US$300.

Si bien la empresa sigue manteniendo a la unidad de importación como parte importante del negocio -distribuye marcas como Marshall, JBL, Behringer y Nord- Martellotta asegura que "el corazón" está puesto en los productos propios. De hecho, planea incorporar 10 nuevos empleados durante la pandemia, cuatro de ellos ya en funciones, con el fin de aumentar la producción para atender una demanda interna que no alcanzan a suplir con el remanente de las exportaciones, aunque produzcan 1200 guitarras y 200 baterías por mes.

Durante la cuarentena la empresa continuó trabajando, exceptuada por pertenecer a la industria de la madera, pero de todos modos debió suspender temporalmente la actividad por tres casos positivos de Covid-19. "Tuvimos que parar, aislar a las personas, esperar que se recuperen y después continuamos trabajando normalmente, con todos protocolos", resume Martellotta, para quien, en épocas como las actuales, "hay que usar mucho la imaginación y reinventarse para seguir adelante".