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Gobierno intentará negociar con FMI el comodín monetario

Gobierno intentará negociar con FMI el comodín monetario

Las cuentas fiscales están casi exhaustas. La recesión no ayuda y el impuesto inflacionario apenas será un bálsamo. ¿Qué carta queda jugar?

Mientras los inversores, los ahorristas y el Gobierno no le sacan la vista de encima a las variables financieras, sobre todo, al dólar, las reservas y a los depósitos, las proyecciones fiscales para el resto del año ya crujen. Es que la Caja del Tesoro no parece estar en condiciones de terminar la maratón de 2019. Si bien los números del segundo trimestre habrían cumplido las metas con el FMI, como sostiene el Palacio de Hacienda, e incluso, se proyecta que pueda llegar a cumplir la meta de setiembre, lo que queda por delante es una empinada cuesta, de difícil coronación de cumbre. O sea, es ser por demás optimista pensar en que el Gobierno cumplirá la meta anual, fundamentalmente, con solo ver la aceleración del gasto primario. Al respecto vale recordar el costo fiscal de la batería de medidas fiscales lanzadas a mediados de agosto por el presidente Macri, aún bajo, la administración de Nicolás Dujovne.

De persistir la “reperfilación” de la deuda de corto plazo, implicará un significativo ahorro hasta fin de año. Claro que esto complicará los primeros meses del próximo gobierno. Pero eso es otra historia. Pero lo relevante es que con reprogramación de deuda de corto plazo y contemplando el desembolso del FMI pendiente (u$s5.400 millones por las metas de junio) las estimaciones privadas dan cuenta que al Tesoro le faltará entre $350.000 y $450.000 millones para cerrar las cuentas (la caja en pesos). Huelga señalar que si se traba la llegada del desembolso pendiente del Fondo, al Tesoro encima le harán falta otros u$s5.400 millones para cerrar la caja en dólares. De ahí la confianza oficial, que en realidad se parece más a un rezo inmolante, en que el directorio del FMI libere finalmente los fondos. Pero eso también será otra historia.

Por eso conviene, por ahora, concentrarse en el faltante en pesos. Aquí solo surge un combo salvador, bien cercano a la Casa de la Moneda. Y es que, por un lado, el Gobierno podría contar con la opción que le brinda el BCRA, a través del giro de utilidades. Hasta el momento el BCRA le transfirió $204.245 millones ($77.245 millones el 31 de mayo y $127.000 millones el 20 de agosto, estos últimos para hacer frente a la cancelación anticipada del REPO con bancos extranjeros). Según el Estudio Broda, se estima que el giro potencial de utilidades que aún le quedaría al BCRA para enviarle al Tesoro sería de más de $370.000 millones. Pero así y todo los números no terminarían de cerrar. Por eso como le gusta señalar al economista Rodolfo Santángelo de MacroView parece que ya está precalentando al borde del área el jugador número 12: “la maquinita”. Porque no quedará otra, que además de imprimir vía transferencia de utilidades, habrá que emitir para afrontar los compromisos en pesos. Hay que recordar que en diciembre se registra el mayor déficit fiscal del año.

El BCRA ya comenzó a “conversar” con el Fondo el tema monetario, bajo la fachada del recálculo de las metas. De modo que, dada la delicada situación macro y financiera, el Fondo también deberá “tragarse otro sapo” a fin de año, con el retorno de la “maquinita” y después renegociar el programa ya con el nuevo Gobierno.

 

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