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Morón

Sarmiento, una personalidad original

Figura polémica de nuestra historia, la actuación de Domingo Faustino Sarmiento ha provocado las mas variadas opiniones, que oscilan entre el hombre civilizador y progresista de sus admiradores, al violento, mediocre y hasta traidor de sus detractores. La injusticia de todo ello es no reconocer que no hubo un solo Sarmiento, y si lo hubo, el mismo concentró en su personalidad una variada gama de facetas: Fogoso, agresivo, vehemente en su juventud; sereno, reflexivo, autocrítico en su madurez. El Sarmiento joven, fue aquél que estando radicado en Chile en 1842 sirvió con su pluma desde las páginas de "El Progreso" al gobierno de ese país para fundamentar sus pseudo-derechos sobre la Patagonia y el Estrecho de Magallanes; el Sarmiento maduro, siendo Presidente de la Nación (1868-1874) debió afrontar conflictos limítrofes con el país trasandino y en tal situación negó categóricamente los argumentos esgrimidos contra la Argentina y además tuvo este gesto: Ofreció abandonar la presidencia de la República para defender como ciudadano los derechos de su patria. En su juventud, escribió "Facundo" (1845), una obra literaria que participa de la novela y que muchos historiadores utilizaron como fuente para analizar la época de Rosas; en su madurez, con una honestidad de la que carecieron esos historiadores, Sarmiento definió a su "Facundo" como un conjunto de mentiras cuya finalidad era desprestigiar un sistema. Es esa honestidad, que también plasmó en el ejercicio de la función pública, lo que lo conduce a modificar algunos conceptos vertidos en su juventud: alguna vez Sarmiento tuvo duras expresiones contra el gaucho, a quien despreciaba hasta desear su extinción; el otro Sarmiento, siendo flamante presidente electo, expresó ante una manifestación de maestros y niños estas palabras: "Para tener paz en la república, para que no haya vagos es necesario educar al pueblo en la verdadera democracia ... ES NECESARIO HACER DEL POBRE GAUCHO UN HOMBRE UTIL A LA SOCIEDAD. Para eso, necesitamos hacer de toda la república una escuela ... EL PRESIDENTE DE LA NACIÓN SERA EL CAUDILLO DE LOS GAUCHOS TRANSFORMADOS EN PACIFICOS VECINOS". En síntesis, como dice Ricardo Rojas, hay un Sarmiento para las escuelas, otro para las apoteosis oficiales, otro para la erudición monográfica y otro para la polémica sectaria. Es necesario reconocer a un Sarmiento con virtudes y defectos, con aciertos y errores, es decir, un Sarmiento vivo, total y para todos. Este es el Sarmiento que debemos evocar cada 11 de Setiembre.-

Prof. Raúl Omar Chizzolini